"Sólo los superficiales no juzgan según las apariencias"

martes, noviembre 29, 2011

Diario II

Esta entrada de su diario se me hace incomprensible, dado lo que ya es obvio. Martín Ludwig (2/X/2011): "el deseo de morir forma parte de una constelación de ilusiones propias de nuestro modo errado de ver las cosas. Absolutamente nada divide la realidad del modo tajante y absurdo que nuestra mente quiere imponerle: uno nunca es tan imbécil como dice, ni tan inteligente; uno nunca está tan solo, ni realmente acompañado; nunca la tristeza nos derriba con la pasión que el relato quería imprimirle, ni la felicidad nos lleva al lugar que imaginábamos; nunca nadie nos amó como queríamos ni nos odió como creemos; nunca amamos del todo y nunca fuimos tan indiferentes como quisimos (la verdadera indiferencia es inapreciable, por supuesto). Nunca nada se define cabalmente. El deseo de morir, que busca constituir al ausente más allá de la frontera de lo vivo de modo lapidario (nunca más apropiada la palabra), no elude esta pretensión estéril: jamás nada muere del todo, como la metafísica del sentido -que persevera en los otros- nos demuestra. Para el momento en el cual uno realmente muere, nadie de los que podría notarlo está ya ahí: la verdadera muerte no existe para nadie".

3 comentarios:

yaguarnina dijo...

eras tú, milton.yo una vez lo supe!

Anónimo dijo...

Justamente por el destino de Martin Ludwig es que a mí se me hace aún más comprensible e interesante esta entrada de su diario.

Milton Laufer dijo...

Yo no hablaría de "destino", pero supongo que es opinable.

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