"Sólo los superficiales no juzgan según las apariencias"

martes, noviembre 08, 2011

Martín Ludwig - última entrada de "Superficialidad"

Yo, Martín Ludwig, desde tu corazón digo a todos que muero.
Amé la soledad, la heroica perduración de toda fe,
el ocio donde crecen animales extraños y plantas fabulosas,
la sombra de un gran tiempo que pasó entre misterios y entre alucinaciones,
y también el pequeño temblor de las bujías en el anochecer.
Mi historia está en mis manos y en las manos con que otros las tatuaron.
De mi estadía quedan las magias y los ritos,
unas fechas gastadas por el soplo de un despiadado amor,
la humareda distante de la casa donde nunca estuvimos,
y unos gestos dispersos entre los gestos de otros que no me conocieron.
Lo demás aún se cumple en el olvido,
aún labra la desdicha en el rostro de aquello que se buscaba en mí igual que en un espejo de sonrientes praderas,
y al que tú verás extrañamente ajeno:
mi propio aparecido condenado a mi forma de este mundo.
Él hubiera querido guardarme en el desdén o en el orgullo,
en un último instante fulmíneo como el rayo,
no en el túmulo incierto donde alzo todavía la voz ronca y llorada
entre los remolinos de tu corazón.
No. Esta muerte no tiene descanso ni grandeza.
No puedo estar mirándola por primera vez durante tanto tiempo.
Pero debo seguir muriendo hasta tu muerte
porque soy tu testigo ante una ley más honda y más oscura que los cambiantes sueños,
allá, donde escribimos la sentencia:
“Ellos han muerto ya.
Se habían elegido por castigo y perdón, por cielo y por infierno.
Son ahora una mancha de humedad en las paredes del primer aposento”.

4 comentarios:

Martín Ludwig dijo...

Gracias Olga. Te veo en un rato.

Lápiz Azul dijo...

Bueno, acá estoy yo. Uno de esos lectores silenciosos, un mal lector que desde hace pocos meses te lee en su blackberry por la calle o en los recreos. Qué puedo decir más que agradecerte la compañía y la posibilidad de pensar, reir, identificarme y emocionarme. Qué más decir, quizá preguntar cómo sigue esto, ¿a dónde voy a leerte ahora? Porque uno piensa que alguien como vos no puede dejar de escribir.
No soy un buen lector, no sé si escribir es tu oficio o si es posible encontrarte en una estantería. De algún modo me gustaría agarrar el hilo y seguirte al twitter si es posible. Y si no, ojalá vuelva a leerte alguna vez Martín Ludwig.
Te deseo lo mejor, un abrazo.

I dijo...

Ehh... estás hablando del faso?

Simpática y puntual dijo...

ok, pero vas a abrir otro blog, ¿no?

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